El estado de California produce casi 70% de todas las frutas y nueces y aproximadamente 55% de todos los vegetales que se consumen en Estados Unidos. La mayoría de los titulares se han enfocado en la gran cantidad de agua que se usa para regar las granjas californianas. Sin embargo, hay otro problema: un porcentaje importante del agua potable ahora contiene residuos de pesticidas.

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Un nuevo informe publicado por el Environmental Working Group (EWG), una organización sin fines de lucro, desglosa cómo el ingrediente carcinogénico 1,2,3-tricloropropano (TCP) se ha “detectado en sistemas de agua de más de 8 millones de californianos”.

El químico se encuentra en los pesticidas que fueron vendidos por las compañías Shell y Dow Chemical. TCP es uno de varios contaminantes en el agua potable de California que ha forzado a millones de personas a escoger entre comprar agua embotellada o arriesgarse a consumir químicos que podrían resultar dañinos para la salud. Los informes de EWG han impulsado a grupos de ciudadanos y activistas a presionar a sus legisladores para tomar acción.

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Los legisladores votarán el 19 de abril para establecer un Nivel Máximo de Contaminantes y así mitigar los daños. Estados progresistas como California y Nueva York están comenzando a tomar más medidas para proteger los recursos naturales ante la desregulación que Donald Trump está fomentando en materia ambiental.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) ha empezado a clasificar el TCP como un químico que “probablemente es cancerígeno para los humanos” y lo ha catalogado en su Lista de Candidatos de Contaminantes. Sin embargo, la toxina todavía no ha sido regulada a nivel federal.

“En teoría, la EPA usa esta información [de la lista de Candidatos de Contaminantes] para escoger los químicos que se deberían regular”, explicó Bill Walker, editor de EWG y coautor del reporte. “En la práctica, han investigado más de 80 contaminantes en 25 años y solamente han tomado acción contra uno… así que hay poca esperanza que la EPA haga algo a nivel nacional”.

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Y es menos probable que la EPA tome acción ahora que el plan presupuestal de Trump busca reecortar casi 31% del presupuesto de la agencia. Esto va afectar a muchos de los programas que buscan controlar los estándares de agua limpia como el Sistema Integrado de Información de Riesgos, el cual sirve para identificar y caracterizar los químicos que presentan un riesgo para el consumidor. Trump también quiere reducir el poder de la oficina de control de la EPA para que la agencia pueda tomar menos acciones legales contra cualquier violación. Es un problema ya que la EPA casi no toma acciones legales. En 2015, la agencia emprendió demandas y emitió multas contra 11% de las más que 8,000 violaciones que se reportaron. Sin una oficina de control sería aún más difícil asegurar que se cumplan los estándares de agua limpia.

Es algo alarmante ya que los datos de la EPA muestran que la contaminación de TCP no solo es un problema en California. La toxina ha sido detectada en el agua potable de otros 13 estados, incluyendo Nueva York, Pennsylvania y Florida.

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Las comunidades en el Valle de San Joaquín en California ya han tomado acción legal contra Shell y Dow, dos de las compañías que continuaron usando TCP en sus pesticidas hasta los años 80 a pesar de que los efectos negativos ya eran conocidos. Shell y Dow lo niegan. Pero según el reporte de EWG han “pagado acuerdos legales de miles de millones de dólares” en las ciudades del Valle de San Joaquín.

Shell defendió el uso de su pesticida en un comunicado, asegurando que el TPC es “un oligoelemento” en su fumigante de suelo. Shell dice que el TCP es “un producto muy beneficioso que sido usado por los campesinos para controlar a los nemátodos que atacan los cultivos y provocan pérdidas de millones de dólares en cultivos”. El comunicado subraya que el químico fue aprobado por el gobierno de Estados Unidos y el Estado de California.

La compañía no dio información sobre los juicios pero aseguró que continua “defendiendo vigorosamente las declaraciones hechas en su contra en los juicios iniciados por proveedores de agua”.

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A pesar de que Dow y Shell dejaron de usar TCP en los años 80, el químico todavía ha sido detectado en los sistemas de agua de las regiones donde se rociaron los pesticidas. Desde 2001, la Junta Estatal para el Control de los Recursos del Agua de California ha detectado 94 sistemas públicos de agua con niveles inaceptables de TCP. La mayoría de estos sistemas contaminados se encuentran en el Valle de San Joaquín en California, una de las regiones agrícolas más productivas del mundo.

“Esta es una historia escandalosa de cómo Shell y Dow esencialmente hicieron que los campesinos que compraron el pesticida pagaran para ayudarlos a deshacerse de los residuos peligrosos”, dijo Walker en un comunicado publicado por EWG. “¿Cuántos más ejemplos escondidos de compañías de químicos que ponen a comunidades en peligro mediante un engaño tóxico existen? El TCP solamente es uno de los muchos contaminantes no regulados que muchos estadounidenses ni siquiera saben que están en su agua de llave. El gobierno federal se ha deslindado de sus responsabilidades y estados como California necesitan dar un paso adelante para proteger a sus ciudadanos”.

Una larga historia de residuo tóxico

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El TCP salió por primera vez en los años 40 del siglo XX cuando Dow y Shell empezaron a comercializar dos fumigantes de suelo, el D-D y Telone, para matar gusanos parásito conocidos como nemátodos. El ingrediente activo que mata a los nemátodos en el D-D y el Telones se llama 1-3 dicloropropeno. Es un subproducto del proceso de manufacturación del cloruro de alilo, un químico que se usa para crear plástico. El Dicloropropeno está clasificado por la EPA como un “posible carcinógeno humano” y existen restricciones sobre dónde y cómo se puede usar. Pero la peor toxina de todas dentro del D-D y Telones es el TCP.

Al igual que el dicloropropeno, el TCP es un subproducto no deseado que salió de la manufacturación del cloruro de alilo. Sin embargo, a diferencia del dicloropropeno, el TCP no es el ingrediente activo en el pesticida. Consecuentemente, se pudo eliminar del D-D y el Telone sin reducir la efectividad de los pesticidas. Pero Shell y Dow aseguran lo contrario: que el TCP es un ingrediente activo y removerlo disminuiría la efectividad de D-D y Telone como pesticidas. Algunas demandas presentadas contra las compañías afirman que desde los años 50 Shell y Dow sabían que TCP no era un ingrediente activo en el pesticida y que estaban al tanto de que el TCP no se descompondría en el suelo y entonces podría contaminar el agua potable.

A pesar de esto, las compañías no cambiaron sus procesos de manufacturación, probablemente porque D-D y Telone generaban mucho dinero. Un memorándum interno de Shell de 1983 dice que las ventas anuales de D-D generaban una ganancia de $6.3 millones de dólares y a su vez se “ahorraban $3.2 [millones de dólares] en costos al evitar la eliminación de desechos en la operación de cloruro de asilo”. Esto resultaba en un beneficio de $9.5 millones de dólares.

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“Es una tragedia que los jornaleros se rompen la espalda en los campos todo el día, sean expuestos a pesticidas durante el trabajo y luego, años después, se den cuenta que sus familias están en peligro por los mismos químicos que usaron para ganarse la vida”, dijo Raul Barraza Jr., gerente del Distrito de Servicios Comunitarios de Arvin, suministrador de agua para la ciudad de Arvin. “Esta es una comunidad en desventaja y tratamos de mantener los precios lo más bajo posible, porque no se puede vivir sin agua”, dijo en entrevista con EWG.

¿Qué tan malo es el TCP? En 2009 la Oficina de California de Evaluación de Peligros para la Salud Ambiental (OEHHA, por sus siglas en inglés) estableció una meta de salud pública para reducir el TCP en el agua potable de California. Sin embargo, es la segunda meta de salud pública más baja que la OEHHA ha implementado. Además la meta se basa en las preocupaciones de salud del público y no es una regulación que se pueda aplicar de manera legal. El Programa Nacional de Toxicología ha clasificado al TCP como “un carcinógeno humano razonablemente anticipado”. Un toxicólogo de la OEHHA dijo en una entrevista el año pasado que “no existe ninguna duda de que es una carcinógeno genotóxico”.

“Es una desgracia, pero lo bueno de este país es que puedes luchar”, le dijo Barraza a EWG. “Puedes ir a la corte. Puedes ir a Sacramento o a Washington D.C. y decir ‘Oye, ¿qué van a hacer al respecto?”. Se han llegado a muchos acuerdos legales y varias comunidades en el Valle de San Joaquín siguen esperando para llevar sus casos a la corte. Por ahora siguen enfrentando los peligros de tener TCP en su agua”.

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Dow Chemical no respondió a nuestras solicitudes de información sobre su participación en la contaminación de TPC.